jueves, 20 de febrero de 2014

Nebraska: La parte linda de la vejez


Con tanta frecuencia nos sobrecargamos de espadas, explosiones, vampiros, héroes, plata y sexo que con frecuencia nos olvidamos del elemento primordial del cine: el elemento humano. Da gusto alejarse por un rato de todo eso y ver una película sencilla, pero no menos potente por eso.

Nebraska cuenta la historia de Woody Grant (Bruce Dern), un hombre anciano y retraído emocionalmente, que recibe una carta indicándole que ganó un millón de dólares y obstinadamente decide ir desde Montana a Nebraska para recoger su premio. Queda en manos de su hijo David (Will Forte) cuidar de él y probarle que el premio no es más que una estafa.

Cuanto más avanza la historia, más parecería que el protagonista es David y que su intención de iniciar el viaje es llegar a conocer bien a su padre, un hombre de pocas palabras, antes de que fallezca. Tras pasar tiempo con él, conocer su pueblo de orígen y encontrarse con viejos amigos y familiares indeseables, David va comprendiendo el profundo deseo de Woody de hacerse valer.

Los personajes están increíblemente bien armados; probablemente no llenen butacas ni enciendan deseos, pero llegan a un punto de realidad que es comprensible e identificable para todos nosotros. La película se siente como encontrarte con un amigo o un familiar que no ves hace mucho y, con una cerveza de por medio, te cuente algo interesante que le pasó recientemente.


La elección del elenco es una de las mejores que vi en mucho tiempo. Bruce Dern es un genio a la hora de interpretar todo un espectro de emociones ocultas en un hombre que responde todo con "¿Qué?" y "No lo sé." Su confusión constante es tanto conflictiva como es enternecedora. Por otra parte, el comediante Will Forte prueba que no es sólo capaz de hacer comedia bizarra, sino que puede sumergir a la audiencia en esta historia mostrando curiosidad y entusiasmo incoente. Bob Odenkirk (mejor conocido como Saul Goodman en Breaking Bad) y June Squibb también le brindan color a la película como el hermano mayor y la madre de David, cada uno con sus mañas características como la practicidad y la falta de paciencia, respectivamente.

La decisión de hacer la película en blanco y negro me parece acertada. Al mirar una historia así uno no se queda mirando los paisajes ni las tomas, sino que es forzado a concentrarse en los personajes y en las relaciones. Parecería que el director Alexander Payne quiere que nos fijemos más en lo que no se dice y en lo que no se muestra.


Cada personaje deja su peculiar marca, incluso los que aparecen solo una vez para dar un pequeño saludo. Todos son parte del pueblo en el que transcurre la historia y todos arman esa personalidad colectiva tan ecléctica. Tengo que mencionar al gran Stacy Keach que interpreta a Ed Pegram, un viejo compañero de Woody cuyo interés en él es estafarlo. No sólo es un antagonista a quien querés golpear cada vez que lo ves, sino que te recuerda a toda esa gente en tu vida a quien querés golpear.


Parte de la potencia de Nebraska está en que nos lleva a decir "mi familia es igual" o "conozco gente así". Es una historia tan relacionable que es difícil no conmoverse. Todos tenemos ciertos buitres entre nuestros familiares y amigos que aparecen cuando nos empieza a ir bien, y no son particularmente villanos o demonios. Son familia.

Los temas del campo vs la ciudad, la familia vs la soledad, la juventud vs la vejez están trabajados con una progresividad tan tranquila y despreocupada que parece gritar "¡Esta es la vida misma!". Está relatada de una manera muy amorosa, entonando con el tema central del amor paternal-filial.

Parte de lo que conmueve tanto de Woody es su personalidad: un héroe de guerra bebedor que no tiene muchas ambiciones. Sólo quiere vivir tranquilo y que su familia viva tranquila. No se hace problemas por nada, siempre está dispuesto a ayudar a quien le pida ayuda y no puede negarse a la gente, quizás por bondad, quizás por debilidad.

Todo eso, sumado a su vejez, nos hace bajar la guardia, y pensamos en él como un pobre viejito que anda confundido por la vida. Poco a poco, la película nos da vuelta ese pensamiento. Nos damos cuenta que lo que adjudicamos a vejez, es simplemente personalidad. Nos damos cuenta de que lo matamos al pobre Woody antes de que se muriera y eso es exactamente aquello contra lo que Woody se rebela.


Probablemente cometamos seguido, en esta sociedad gerontofóbica, el error de alienar a los viejos por no ser productivos. Pero Woody es un hombre, es un proveedor y lo único que quiere es no quedarse sentado esperando su muerte. Quiere una meta, un objetivo y reconocimiento (no pena) de sus pares. Porque todavía está vivo. No podemos ser tan apáticos de negarle ese deseo a él, ni a ningun anciano en nuestra vida.

Con una increíble música de fondo de Mark Orton y un tono que nos abstrae de la fantasía que esperamos del cine y nos devuelve a la magia del mundo real, esta película rompe con las defensas de cualquier amante de las buenas historias. Sin mayores pretenciones que ser un reflejo de la vida misma, Nebraska prueba que se puede conmover a una audiencia contando una simple anécdota que es bella, no por ser particularmente original y volada, sino por ser humana.



Woman: Does he have Alzheimer's? 
David: No. He just believes stuff people tell him.

viernes, 7 de febrero de 2014

12 Años de Esclavitud: Lo que ya sabemos, como nunca lo vimos

Esta es una historia real. No le sucedió a nadie que conozcamos y sucedió en un tiempo del cual tenemos muchos registros y ninguna experiencia. Sabemos lo que pasó pero no sabemos cómo se sintió lo que pasó o cuánto de ello podríamos haber aguantado nosotros. Es bueno estar agradecido de nunca haber experimentado algo así, pero es fácil emitir juicios vacíos y moralistas al respecto sin entender la posición del opresor o del oprimido. Ahí es donde interviene la magia del cine.

12 Years A Slave es la última película del director Steve McQueen, conocido por sus bien recibidos trabajos previos, Hunger y Shame. Basada en una reconocida autobiografía escrita en 1853, cuenta la historia de Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), un hombre negro libre que fue secuestrado y vendido como esclavo, pasando por varios patrones y alejándolo de su familia.

Hay varios puntos increíblemente fuertes en esta película, pero el mayor de todos es los personajes. Todos ellos son complejos y están perfectamente construidos, al punto que se sienten reales y humanos. Estos personajes sangran y nosotros sentimos el ardor de sus heridas, la pesadez de sus humillaciones, la sal en sus lágrimas, ya sea en el caso de los esclavos como en el caso de los opresores.

Chiwetel Ejiofor interpreta a un hombre sumamente sensible e inteligente, cuyo único crímen fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Como un hombre que probó el sabor de la libertad durante la mayor parte de la vida, se enfrenta a la situación que se le impone con dignidad y orgullo, esperando que la justicia prevalezca pronto y sin interés en hacer demasiados compromisos. Lo que descubre es que él jamás conoció realmente el sufrimiento de los esclavos.


La película comienza in media res con mucha lentitud, dejando un tanto desorientada a la audiencia, pero un par de flashbacks bien puestos nos encaminan y no sólo nos hacen entender la historia, sino que nos sumergen en un mundo totalmente distinto al nuestro. Esperamos que la película se trate de buenos contra malos, que sea una historia de redención de un esclavo que se impuso frente a los látigos de los crueles hombres blancos. No es así. Esto no es Django.

La fuerza con la que Northup comienza, va desfalleciendo a medida que sufre más crueldades y traiciones, a medida que comprende qué es el sufrimiento y en qué consiste la naturaleza humana cuando llega al punto más alto de la humillación. Lo que antes era una intención de hacerse valer, se convierte en una súplica desesperada de un atisbo de su pasado, de su familia.

 Su sufrimiento encuentra su recompensa y el personaje crece, pero el foco está en la transición. En Solomon Northup, la esperanza es lo último que se pierde, pero la pérdida de todo lo demás lo destruye. Fueron doce años... algunos lo sufren durante toda una vida.


Además de la brillante interpretación de Ejiofor, 12 Years a Slave cuenta con el actor fetiche de McQueen, Michael Fassbender, como el cruel patrón Edwin Epps. Aunque su antagonismo es incuestionable, con una mujer demandante y un sentido de culpa que subyace sus hipócritas y falsas lecturas de la Biblia, este personaje no está desprovisto de su propio drama.

La película también cuenta con varias increíbles interpretaciones menores de Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Sarah Paulson, Lupita Nyong'o, Alfre Woodard y Brad Pitt. Cada tanto hay algunas sobreactuaciones de personajes aun menores, pero no arruinan la experiencia. También es genial el uso de la yuxtaposición de sonidos o imágenes claramente opuestas, como el grito de una mujer golpeada que ahoga la música de violín en un baile. Los primeros planos y los momentos privados donde se posa la cámara no son pesados en ningún momento. Al contrario, nos invitan a investigar más sobre la interioridad de los personajes que nos presentan.

Mi principal miedo con esta película es que, al tratar una cicatriz tan profunda en la historia norteamericana, la gente la interprete o la utilice como una crítica superflua y vacía hacia la crueldad misma, en un intento de aparentar una mayor altura moral. Nadie niega los horrores que sucedieron en esa época y nadie defiende el "derecho" a poseer a otros seres humanos.


12 Years a Slave no es una crítica, es una súplica de empatía. Demuestra una verdadera comprensión del aire social del momento, de los conflictos que implicaban ser un esclavo y las ramificaciones morales que implicaban ser un patrón. Es una ventana a la naturaleza humana situada en una época distinta.

Este contendiente al Premio Oscar a Mejor Película predica la igualdad de todos los hombres y mujeres ante Dios de una manera original. No con condescendencia moralista, sino obligándonos a ponernos en ese lugar. Forzándonos a sangrar con los esclavos, a sentir codicia y culpa con los patrones y a temer por nuestras vidas con quienes pudiendo hacer algo para ayudar, no hicieron nada. Muchos de nosotros no estamos tan libres de pecado como para asegurar con seguridad que habríamos hecho lo correcto. Reconocer eso es un paso a la tolerancia.



Solomon Northup: I will survive! I will not fall into despair! I will keep myself hardy 'till freedom is opportune!

domingo, 2 de febrero de 2014

Black Sails: Primeras Impresiones

Últimamente estuve enganchado con una de las más nuevas series premium para mitigar el dolor provocado por la falta de Game Of Thrones hasta abril. Se trata de Black Sails, una serie original de Starz, creada por Jonathan E. Steinberg y Robert Levine, protagonizada por Toby Stephens, Luke Arnold, Hannah New y Tom Hopper y producida por Michael Bay, enemigo jurado de los directores de cine independiente.

Black Sails sirve como precuela al clásico de la literatura "La Isla del Tesoro", está situada en las Bahamas en 1715 y cuenta la historia del Capitán Flint y su búsqueda del mítico tesoro del Urca de Lima, cuyas riquezas incalculables le ayudarán a establecerse como Rey Pirata y a unir a todos sus súbditos contra los nobles que los designan enemigos y criminales. Pero hay un problema: la página de la bitácora que marca dónde está el Urca de Lima fue robada y de a poco se va corriendo la voz de su existencia, poniendo en peligro los ideales de Flint.

Me resulta casi imposible criticar esta serie sin compararla con Game of Thrones, por varias razones: Es una aventura épica que toma lugar en un tiempo pasado, el foco dividido en varios personajes distintos y la tendencia a mostrar varios pares de tetas en cada capítulo. El multiperspectivismo da paso a que mencionemos los aciertos y los errores de la serie basándonos en lo que aporta cada personaje.


Empecemos con el Capitán Flint, mi personaje preferido por lejos (por ahora). Toby Stephens interpreta a uno de los pocos piratas que entienden completamente el peso de sus decisiones y que siente constantemente el peso del liderazgo en sus hombros. En su semblante oscuro se nota que es un personaje con una clara visión de que el futuro que se avecina es temible y destruirá a todos los piratas sin discriminación. No es que él disfrute de la idea de ser Rey. Es que él no ve otra solución. No hay nadie tan inteligente, tan previsor ni tan fuerte como él. Y la única manera de conseguir respeto y poder es con dinero.

Algunas veces dudo de la inteligencia de Flint. Claramente es un tipo muy leído pero de a ratos me pregunto si su inteligencia será coherente con los estándares piratescos de la época. Lo bueno de él es que su inteligencia no lo hace moralmente bueno. Es un tipo salvaje y manipulador, pero con códigos y objetivos claros y, a diferencia del resto, es medido. No juega todas sus cartas en la primera mano.


La mano derecha de Flint, Gates (Mark Ryan), parece ser su hombre más confiado, un tipo con menos preocupaciones y con más mentalidad de management que su capitán, en quién tiene puesta toda su lealtad y con quien comparte sus miedos e ideales. Gates elige a otro miembro de la tripulación, Billy Bones (Tom Hopper), para que sea contramaestre. Billy, quien parece ser inocente e iluso, empieza de a poco a darse cuenta de que poner su confianza en Flint traerá sus consecuencias y se ve dividido entre ser brutalmente honesto con la tripulación y preservarla del mal que Flint predice. 

Le sigue John Silver, destinado a convertirse en Long John Silver, e interpretado por Luke Arnold. Silver es tan inteligente como Flint, pero carece de códigos y de fuerza. Un personaje que usa su mente para salir de los apuros en los que se encuentra constantemente (a lo Tyrion Lannister). Sin embargo, Silver sólo piensa en su propia supervivencia y su propio beneficio, no tiene lealtad ni siente simpatía por nadie en particular. Razón por la cual el principal obstáculo viene de él, considerando que él robó la página de la bitácora. Todavía no me decido si me agrada.

Como la serie no puede destinarse sólo a los piratas y tenemos que incluir a los burócratas que hacen toda la parte aburrida, otro foco importante de la historia está puesto sobre Eleanor Guthrie (Hannah New), un personaje "keira knightliesco" cuyo rol es manejar el enorme centro de mercado negro de New Providence que heredó de su padre y con frecuencia la lleva a comprar y vender mercadería robada por piratas. Su rol parece interesante, dado a que es una traba y una vía de acceso para cualquier operación pirata. Su personaje... no tan interesante.


A pesar de mostrar, ni bien aparece, que es una mujer fuerte que pone los negocios por encima de todo, también muestra un lado muy indeciso y temeroso que la vuelve un tanto molesta. Parece un personaje que es más importante por el rol que le cayó encima que por cualquier acción de su parte o rasgo de personalidad. Desde el punto de vista de la historia, eso la convierte en alguien que dificulta el avance del relato.

Junto con Eleanor, se nos presenta a Max (Jessica Parker Kennedy), una prostituta pseudo-francesa que rápidamente se ganó mi odio por ser un personaje con tantas facetas que me resulta imposible de creer que exista. Max es una prostituta avara, una amante apasionada, una mujer con códigos, una protectora, una mujer despechada, una vendedora capaz, una chica inteligente y una cuidadora. Tantas de esas facetas me parecen tan contradictorias, sin considerar que Kennedy no me parece tan buena actriz.

Eleanor y Max son amantes y ahí toman una página del libro de Game of Thrones, porque la mayoría de los desnudos vienen de ellas. Me molesta cuando los directores ponen temas de agenda popular actual en una historia que tuvo lugar en otro tiempo. No quiero decir que no pueden tomarse libertades con la historia, pero me imagino que a principios del siglo XVIII el lesbianismo y la bisexualidad no eran algo bien visto ni común. Por otra parte, estos son personajes que viven al márgen de la sociedad, así que quizás la serie es más inteligente de lo que parece.

Pero para que no se diga que soy un misógino, la principal fuerza de antagonismo me mantuvo pegado a la pantalla. Se trata de la tripulación del temible capitán Charles Vane (un personaje real) y sus seguidores, Jack Rackham y Anne Bonny (los tres son personajes reales). Inmediatamente la imágen de Vane (Zach McGowan) se llena de intriga, pero se deja en claro que no tiene ningún respeto por normas, que es un personaje caótico y que es la antítesis del órden que Flint promete.


Rackham (Toby Schmitz) parece ser el que mejor se maneja con las palabras. No es violento, pero es rápido y sagaz. Y Anne Bonny (Clara Paget)... así se presentan a los personajes femeninos. A diferencia de Eleanor, su fuerza es real e indiscutida. Ella es la asesina personal de Vane y, aunque poco sabemos de ella,  son muchas las ganas que dan de verla pelear.

Dentro de todo, Black Sails promete mucho. La intro está increíble, los personajes son coloridos, la historia es atractiva y encuentra sus complicaciones. Sin embargo, o rompe sus promesas o se tarda demasiado en cumplirlas. La acción es entretenida y emocionante pero se ve interrumpida por largas escenas explicaciones o de pesados dramas pseudo-románticos. Le falta el impacto que puede tener Game of Thrones o el leve descubrimiento de un mundo nuevo como lo pueden tener otras series épicas menos reconocidas como Vikings de History Channel.

¡Ojo! Esto puede ser así simplemente porque la serie está en su etapa inicial. La acción en Breaking Bad tardó su tiempo en avanzar al principio, y rápidamente se convirtió después en una de las mejores series de todos los tiempos. Habrá que seguir viendo para determinar que rumbo toma. Es interesante, pero las partes más interesantes tienen poco foco encima.

Phillip Seymour Hoffman: El mejor de los segundones

Recuerdo que hace un tiempo, hubo un especial sobre Phillip Seymour Hoffman en I-Sat cuyo slogan era "de los segundones, él es el primero". Creo que nunca se definió tan bien a un actor.

Phillip Seymour Hoffman falleció hoy, 2 de febrero, en Nueva York a la edad de 46 años. Reconocido popularmente por ser "ese tipo que está en todos lados", Hoffman hizo una gran carrera representando a personajes increíblemente diversos y brillando desde el lugar del papel secundario, con ciertas excepciones en las que se lo puso de protagonista. Me temo que sin él, Hollywood se quedó sin un gran comodín.

No puedo remarcar lo extensa y genial que es su filmografía. Interpretó villanos y compañeros, estudiantes de medicina y travestis, asistentes de millonarios y enfermeros, reverendos y periodistas sensacionalistas, escritores amanerados y actores cuya época de gloria ya pasó. No se me ocurre una mejor manera de recordar su trayectoria que reviviendo algunos de los mejores momentos de su carrera.

PERFUME DE MUJER

En este grandioso remake de Martin Breast, protagonizado por Al Pacino y Chris O'Donnell, Hoffman interpretó a George Willis Jr., el inseguro hijo de una familia rica, quien junto a Charlie (O'Donnell) es presionado para que confiese quienes fueron los responsables de una cruel broma al director de su escuela.


TWISTER

Una reconocida película de desastres de Jan de Bont en la que Hoffman interpretó a Dustin "Dusty" Davis, uno de los más leales compañeros de Bill (Bill Paxton) y Jo (Helen Hunt), los cazadores de tormentas.



EL GRAN LEBOWSKI

En esta pieza de arte los hermanos Coen, Phillip interpretó a Brandt, el asistente del "Gran" Lebowski, quien sirve de mediador entre el millonario y el "Dude".



PATCH ADAMS

La película con la que lo conocí, en el papel de Mitch Roman, el pretencioso y aburrido estudiante de medicina y compañero de cuarto de Hunter "Patch" Adams (Robin Williams).



CASI FAMOSOS

Una de sus mejores interpretaciones en una de las mejores películas en existencia. Hoffman asumió el papel del periodista de rock Lester Bangs, quien entrena al joven William Miller (Patrick Fugit) en el arte del periodismo de música y de ser "uncool".



DRAGÓN ROJO

En la precuela de El Silencio de los Inocentes, Hoffman interpretó a Freddy Lounds, un periodista de tabloide, descripto por el autor Thomas Harris como un personaje con la necesidad de llamar la atención debido a su ego.



MI NOVIA POLLY

Una comedia romántica con Ben Stiller y Jennifer Aniston en la que Hoffman interpretó a Sandy Lyle, un actor presumido con un solo éxito en su historial. Claramente no es el caso de nuestro Phillip.



CAPOTE

Alcanzando un papel protagónico, Hoffman representó la vida del autor Truman Capote durante el tiempo en el que escribió el clásico A Sangre Fría.



MISIÓN IMPOSIBLE III

En el 2006, tuvimos la oportunidad de verlo a Hoffman como el rival de Ethan Hunt (Tom Cruise), Owen Davian, el más ínfame dealer del mercado negro.



RADIO PIRATA

Otro de sus mejores y más divertidos papeles. En esta gran comedia británica que le rinde culto al buen rock, Hoffman interpretó a The Count, el DJ norteamericano de Radio Rock, quien convive y transmite su música con otros coloridos locutores desde un barco, en una época en la que el rock estaba prohibido en territorio inglés.



MONEYBALL

En este aclamado drama de deportes, en la que actuó junto a Brad Pitt y Jonah Hill, Hoffman interpretó a Art Howe, el manager del equipo de baseball, los Oakland Athletics.



EN LLAMAS


Finalmente, lo vimos como Plutarch Heavensbee, el críptico Vigilador Jefe que parece ayudar al Presidente Snow (Donald Sutherland) a crear un plan para detener la influencia de Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence). Aunque su papel será importante en las próximas dos películas de la saga, no se sabe todavía cómo la muerte de Hoffman va a afectar la filmación.


Descansá en paz, Phillip. Hiciste tu trabajo.

viernes, 31 de enero de 2014

Ella y la esencia de las relaciones

Parece que hay fuertes contendientes este año para los Oscars, pero posiblemente ninguno de los nominados tenga una premisa tan extraña como la de Her de Spike Jonze.

  Her ocurre en un futuro no muy lejano y completamente realista donde la gente tiene una relación casi simbiótica con la tecnología (¿les suena conocido?). Cuenta la historia de Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre sensible que trabaja escribiendo cartas amorosas para ajenos mientras lidia con la fase final de su divorcio. Su vida cambia cuando conoce a Samantha (Scarlett Johansson), su nuevo sistema operativo, cargado de inteligencia artificial y emocionalidad humana. De a poco, Theodore va a desarrollado una relación romántica con Samantha, tratando de no prestar atención al hecho de que ella no tiene cuerpo.

Lo primero que tengo para decir es: ¡Mamita! ¡Qué intensa que es esta película! Y me refiero a intensa emocionalmente. Es una historia que, a medida que explora una idea hipotética, nos desafía constantemente a que nosotros definamos qué es lo que es una relación. Hay quién no haría mal en traducir "intesa" como "dramón", pero es tan inmersiva, que a menudo nos olvidamos que se trata de una relación un tanto enfermiza y obsesiva, aunque socialmente aceptada.


Y eso da un poco de miedo. El futuro que se presenta es totalmente previsible. Todo parece indicar que la gente está más desapegada emocionalmente, complicando todavía más las relaciones humanas, que ya de por sí son bien complicadas. Cuanto menos conectamos, más difícil es definir una relación, y parece que los seres humanos son capaces de conectar emocionalmente con cualquier cosa que les de placer.


Hay un recurso muy bien explotado en esta película: durante varias conversaciones amorosas entre Theodore y Samantha, se intercalan imágenes, tanto positivas como negativas, de la relación que Theodore tuvo con Catherine (Rooney Mara), su ex-esposa. Casi parece estar poniendo las dos relaciones en paralelo y preguntar a la audiencia cuál parece más real, o por qué no son idénticas.

Lo que diferencia la relacion de Theodore y Samantha de la de Theodore y Catherine no son las cosas positivas, sino las cosas negativas. En cierta forma, la esencia de las relaciones esta ahi. En los vicios, en los miedos, en los dolores, en las ansiedades, los cuales hay que superar juntos para llegar a una verdadera felicidad. Los sufrimientos de Theodore no son los mismos que los de Samantha. Por eso, la conexión entre ellos, aunque intensa y agradable, es limitada.


La sutileza es la mejor arma de esta historia. Los principales conflictos en esta relación no vienen por factores externos como el hecho de que Samantha no tiene cuerpo (lo cual se repite explícitamente varias veces), sino por factores que tienen que ver con personalidades y con naturaleza, los mismos factores que enfrentamos nosotros. Es fácil pensar que una máquina sería más confiable que una persona, pero quizás la confianza está en el poder traicionarla y elegir no hacerlo.

El diálogo es brillante, Samantha habla con tanta naturalidad que verdaderamente uno se olvida que es una máquina. En la voz de Theodore se puede sentir todo un arcoiris de emociones que van desde la soledad y la maquinación a la nostalgia y la culpa. La música de Arcade Fire ayuda muchísimo a entrar en ambiente.


Her hace varios planteos que prometen dejar enganchada a la audiencia. Por ejemplo, se plantea que la vida es breve y constantemente buscamos pasarla felices, lo cual inmediatamente nos hace preguntar si una máquina como Samantha sería capaz de comprender eso a un nivel básico. Ella no puede saber lo que es la muerte y la finitud y su propósito ya está marcado desde su comienzo, mientras que un humano tiene que buscarlo constantemente. El conflicto final parece ser abrupto, pero hace un gran esfuerzo por recordarnos cuál es la naturaleza de Samantha.

Es mucho lo que dice está película tan rica en sólo dos horas, pero es mucho más lo que no dice, lo que sugiere y lo que pregunta. Quizás la escencia de las relaciones no está en lo que preguntamos o en lo que planteamos, sino en lo que somos y mostramos. La escena final muestra un simple gesto de una cabeza sobre un hombro y eso parece comunicar mucho más que todo lo que Samantha pudo razonar en toda la película.

Hay lugares del corazón a los que no se pueden llegar con palabras.

PUNTUACIÓN: 8,50/10



Catherine: You always wanted to have a wife without the actual challenges of anything real. I'm glad that you found someone.

viernes, 24 de enero de 2014

Familia Peligrosa: Violencia Simpática

Con tanto Lobo de Wall Street y Gran Escándalo Americano dando vueltas por ahí, da gusto de vez en cuando ver una película más pasatista. No se me ocurre un mejor ejemplo de una película simple  que la última del francés Luc Besson, Malavita.

Malavita cuenta la historia de los Manzoni, una familia de cuatro italo-americanos criados en el ambiente de la mafia que deben esconderse en Normandía debido a un acontecimiento pasado que los llevó a acudir a un programa de protección al testigo. Sin embargo, esta familia tan acostumbrada a resolver sus problemas con violencia, pronto descubre que actuar con normalidad es algo que está fuera de su experiencia.

Esta familia peligrosa está encabezada por Giovanni Manzoni (Robert De Niro), quien ahora debe adoptar el nombre de Fred Blake, hacerse pasar por escritor y solucionar un simple problema de plomería sin recurrir a métodos de tortura.. Su esposa, Maggie (Michelle Pfeiffer), busca desesperadamente ser comprendida por la situación en la que se encuentra, pero sin la menor intención de cambiar sus modos violentos. La hija, Belle (Dianna Agron), está buscando el amor de su vida mientras deja atrás su pasado de psicópata y el hijo, Warren (John D'Leo), lidia con la complicada estructura social de su nueva escuela mientras establece su propia red de contactos. Todo esto mientras están siendo vigilados y protegidos por el agente de la FBI Robert Stansfield (Tommy Lee Jones).


La manera como está armada esta película genera simpatía gracias a los coloridos personajes y una trama simple y poco pretenciosa. Los cuatro personajes principales son verdaderamente unidimensionales, sólo se definen por su status como mafiosos/sociópatas, pero ese aspecto es suficientemente amplio como para mantener la historia andando.

Hay cuatro historias muy lineales que resultan interesantes no tanto por lo que presentan sino por cómo lo presentan. Son historias que sólo sirven para caracterizar a los personajes, pero están envueltas en una historia mayor (el pasado de la familia que los forzó a buscar la protección del FBI) que está cargada de misterio gracias a cómo está presentada. A lo largo de la película se van introduciendo pequeños bocados que van formando el contexto.

Pese a esa linealidad y a un epílogo muy corto, la película está muy bien armada y mezcla humor, drama y suspenso de una manera que no nos vuela la cabeza, pero entretiene. De a ratos parece presentar una serie de conflictos que suenan algo superficiales, como la típica grosería norteamericana vs el refinamiento francés o el "criminales buenos vs criminales malos", pero, a decir verdad, la película no necesita más profundidad que esa y la posición moral de los personajes está bien explicada. Son psicópatas...con códigos, razón por la cual sólo afectan a quienes los afectan a ellos.


La idea que subyace detrás de Malavita es que uno no puede escapar de su naturaleza, o mejor dicho, siempre se van a encontrar razones para volver a las raíces. Estos personajes son personas que buscan aceptación, pero no pueden obtenerla dada su naturaleza violenta y dado que las personas normales no pueden dejar de lado que, por más buenos que sean, siguen siendo psicópatas. Nuestros protagonistas pueden resentir eso, pero logran defenderse una vez que se entienden como lo que son verdaderamente.


No es una película para Oscars ni para ser recordada en la historia, pero no está mal. Un guión adecuado y ordenado y definitivamente no se queda atrás con las actuaciones. Cumple con lo que se propone, que no es un objetivo muy alto. Simpática pero no esperen demasiado.

PUNTUACIÓN: 7/10



Warren: You're a maniac.
Belle: Thank you!

viernes, 10 de enero de 2014

Pánico y Locura en Wall Street

Parecería que Martin Scorsese llegó al punto en su carrera en el que ya no tiene que preocuparse de que sus películas tengan su sello personal. Sus marcas distintivas ya salen automáticamente y sus películas funcionan sin demasiado esfuerzo. Parecería que Scorsese llegó al punto de su carrera en el que empieza a ponerse vago porque tiene toda la confianza de que sus películas van a ser buenas de todas maneras. Y lo triste es que es cierto. The Wolf of Wall Street es una buena película. Pero ¿Es tan buena como podría ser?

El Lobo de Wall Street está basada en las memorias de Jordan Belfort, un corredor de bolsa exitoso y motivador profesional que se encontró involucrado (con completo convencimiento y consentimiento) en el negocio ilegal de la manipulación de las acciones para enriquecerse. Vemos el progreso de Belfort desde su primer día en Wall Street como un joven idealista que desea hacer plata por vías de su talento y su entusiasmo a un drogadicto adicto al sexo que está tratando de que su negocio permanezca a flote mientras trata de huir de la Ley.

Empecemos con lo obvio: Esta es una típica película de Scorsese. El protagonista es un personaje deshonesto y astuto que justifica inteligentemente sus motivaciones, pidiéndole a la audiencia que suspenda sus propias convicciones morales y le den dos o tres horas de su tiempo para comprenderlo y seguirlo, generalmente con éxito. Scorsese nos introduce en un mundo de crímen, hipocresía, impunidad, hedonismo y, sobre todo, plata.

¡Y cómo nos introduce! Nos ahoga en un mar de sudor, cocaína y mujeres desnudas como si estuviera agarrándonos la cabeza para que no podamos respirar mientras nos grita "¡¿Te gusta esto?! ¡¿Eh?!"


Los diálogos son increíbles, las actuaciones son espectaculares (inclusive la de Matthew McConaughey), está muy presente el típico humor negro de Scorsese que nos hace reír de accidentes de avión y puteadas bien puestas así como su ironía de poner música que no concuerda con la vulgaridad de lo que vemos o su cinismo de humanizar a gente que no actúa humanamente.

Belfort y su pandilla de corredores de bolsa son gente cuyo placer en la vida es hacer absolutamente todo lo que no podrían hacer si no tuvieran plata, aún si suena estúpido o si está mal visto por la sociedad. Están constantemente probando los límites de la impunidad que les otorgan sus millones y son completamente consciente de que si los perdieran, sus vidas no tendrían ningún sentido.


Y eso es lo que subyace. Vemos a un grupo de gente que se comporta como animales por mantener sus drogas y sus billetes porque tanto ellos como nosotros sabemos que el aburrimiento de tener una vida normal como la que tenemos nosotros los destruiría. Y sólo somos conscientes de eso una vez pasadas las dos horas de película. Todo por lo que podríamos admirar a Belfort son las mismas razones por las que deberíamos sentirnos más fuertes que él, por ser normales.

Es posible que la película sea una crítica al hedonismo y el abuso que conlleva la codicia que tan omnipotentes nos hace sentir, pero no desde un punto de vista moralista. Se nos presenta a un personaje que apela a nuestro deseo de poder y de dinero y Scorsese nos muestra que su realidad es más digna del asco y del humor macabro que de la admiración hacia el "nuevo sueño americano" del enriquecimiento rápido y el exceso sin consecuencias. También es posible que la película no sea más que un circo para entretenernos, exagerando actitudes para no hacernos pensar que nosotros seríamos igual de exéntricos y caras rota si estuvieramos en esa posición. Sólo Scorsese sabe.

Habiendo establecido los puntos fuertes de la película, vamos a las fallas.


Una hora y media de esta película es igual que Buenos Muchachos (Goodfellas) pero con corredores de bolsa en vez de mafiosos. La otra hora y media es una película porno. Y no lo digo específicamente por las muchas (muchas) escenas innecesarias de sexo explícito, sino porque tienen la estructura dramática de una película porno. Una estructura en la que los personajes consiguen lo que quieren fácilmente, por absurdo que sea, sin dificultad ni conflicto alguno.

La mayor fuente de conflicto la provee un personaje interesante, interpretado por Kyle Chandler: El incorruptible agente de la FBI, Patrick Denham. Es interesante, no por ser incorruptible, sino porque hace sudar a nuestro héroe y nuestro héroe es un desgraciado ¿El problema? Puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de escenas en las que Denham aparece. No sólo eso, la primera vez que aparece, ya pasó una hora de película, e incluso en ese momento no hace nada hasta que vuelve a aparecer media hora más tarde.


El manejo de los tiempos es el peor problema de esta película. Tiene todos los elementos necesarios para ser exitosa, pero los arruina dándole demasiado lugar a escenas y momentos que son innecesarios o repetitivos y sólo sirven para excitar a la audiencia.

Es totalmente comprensible que haya drogas y sexo en una película que trata sobre lo que ocurre en ese ambiente. No es comprensible que una película se detenga una hora entera en eso sin hacer avanzar la acción dramática. 

La resolución de la película, aunque un tanto predecible, es justa y armoniosa con el tipo de protagonista que tenemos, pero los momentos de tensión dramática fuerte que nos llevan a eso se resuelven con mucha facilidad o con un mal ritmo. Siento que la mayor parte del tiempo estamos más ocupados mirando qué es lo que Belfort hace con su vida que siguiendo la historia misma. Esto hace de la película una muy descriptiva pero con una acción muy pobre.


Puedo entender el apelo a los instintos bajos para deshumanizar a los personajes o para hacernos sentir simpatía por ellos haciéndonos sentir los deseos y pulsiones que ellos sienten. Pero el exceso de recursos tan simples le quitan tensión al conflicto. Estas no son herramientas que un director como Scorsese necesita para llamar la atención y están totalmente por debajo de él.

Reitero: La caracterización de los personajes es brillante, pero es repetitiva. Que una película sea larga no es un problema en sí mismo. Pero cuando el conflicto puede resolverse en la mitad del tiempo que toma la película, entonces hay un problema.

No puedo decir que El Lobo de Wall Street sea una mala película. No puedo decir que no la disfruté. Me reí mucho y disfruté de muchas escenas, pero la sentí como un chiste muy gracioso que tardó demasiado tiempo en prepararse. Alguien como Scorsese puede más, mucho más que eso.


PUNTUACIÓN: 6,50/10



Mark Hanna: Move the money from the clients pocket into your pocket.
Jordan Belfort: But if you can make your clients money at the same time, it's advantegious for everyone, right?
Mark Hanna: No.